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AITOR ARJOL BERMEJOESPACIO PERSONAL DE UN CONSTRUCTOR DE IDEAS, POETA, PROFESIONAL DE RELACIONES INTERNACIONALES, PERIODISTA O, ESENCIALMENTE, SER HUMANO QUE AMA DOS CULTURAS: LA VASCA DE ORIGEN Y LA ANDINA DE ADOPCION
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June 23 PIENSOCampos de Alberite de San Juan, en la provincia de Zaragoza PIENSO Pienso en las inocentes manos del camino
en los amigos que brindan con luz y fidelidad en el espejo hiriéndose con el cuchillo de la tarde
en los vigentes cuerpos que descansan sobre la tierra
en los ojos débiles que miran el pan que me ofreces
en la lluvia que socorre los úteros del invierno
en cómo cambia la lectura de la corriente
en amar la luz que llena tu carne ..... ..... Pensar es uno de los ejercicios donde no disponemos ni de razón ni de calculadora. Las operaciones aritméticas, si las hubiera, que se bajaran en nuestro corazón son la suma de lo que vivimos. Pensar es robarle a la vida un instante. Detenerse. Con ímpetu. Poner un taco de madera a la rueda de nuestras piernas. Y una vez calzada nuestra maquinaria anatómica, cerrar los ojos, y dirigir la palabra lo más cerca posible del estallido. Irse allí donde se originan nuestros temores, dudas, incertidumbres, deseos y pasiones. June 14 CAMINOS
CAMINOS Los caminos June 11 SIEMPRE
La melodía del amor
SIEMPRE Siempre estoy contigo
Hace un par de abriles me acerqué a Pamplona. De un restaurante donde abundaban platos provenientes de la cocina argentina pedí prestado su carta de menú: un breve y cuidado cuaderno, con tapas duras y páginas de alto gramaje, salpicadas de menciones, entradas, platos fuertes, postres, vinos y elementos gauchos. Había hueco para los sueños. Para escribir en él. Así ha sido. Durante estas noches de primavera lo he ido completando, con aforismos, propios poemas y ajenos, relatos y anécdotas varias. Aquí lo tengo. Ahora he hallado una aficción favorita: quedarme con las cartas de menú para escribir en ellas y dárselo a alguien cuando la tenga completada.
En lo subjetivo y personal del poema, también hago mías estas dos líneas, incorporadas por otro compañero de letras: Descubrimos pasiones donde menos lo pensamos. No obedecen a ninguna regla escrita o adquirida mediante el uso. El azar también goza de autoridad en nuestras vidas. Una compañera boliviana me mandó hace unas semanas, este collage que había compuesto y que figura en el epílogo del poema. Construido sobre recortes de tipografías tomadas de la prensa. Se llama Neila. Me debe una carta de puño y letra. Pero ya vendrá. Con su permiso, y a modo de homenaje, tomé esas palabras como encabezamiento de poema, para que el narrador se dirige a alguien en quien piensa, unos ratos con serenidad y buen provecho, y otros con la contundencia propia de nuestros sentimientos. Sigo explotando la naturaleza erótica de la poesía. En entablar un dialógo directo con el instinto sin caer en lo simple. Ejercicio difícil. Asimismo comunicarme con el que lee y darle un golpe de efecto. No dejarle indiferente. Que no pase de largo. Que piense. Darle la tárea de que él sea el libre imaginador.
June 10 BASAURI HUELE A POESÍABASAURI HUELE A POESIA
La Asociación Victoriano Cremér recibe, en manos de su presidente, el escritor Antonio Molina, el Premio de Cultura de la cuarta edición de la Gala de Cultura y Euskera de Basauri.
La Asociación Victoriano Crémer recibió el pasado jueves, 5 de junio, el Premio de Cultura, dentro de la IV Gala de la Cultura y el Euskera que tuvo lugar en el Social Antzokia de Basauri, reconociendo el importante papel que ha desempeñado la asociación en el entorno cultural local.
El premio lo recibió el presidente de la asociación y escritor escritor Antonio Molina, de manos de la alcaldesa del municipio, completando el elenco de premiados: la agrupación local Antzar Dantza Taldea, premio a las Artes Escénicas; la el pintor Koldo Etxebarria, a las Artes Plásticas; la asociación Xibiri, al Euskera; y el inolvidable artista Agustín Ibarrola, el galardón a toda una trayectoría artística.
La gala estuvo acompañada por dos conocidos presentadores de Euskal Telebista, Julio Ibarra y Gurutze Beitia, quienes condujeron la ceremonia con la habitualidad profesionalidad y buen hacer de cara al público, hasta situar el broche de oro con un montaje escénico de 18 minutos de duración, "taupadak", alarde de nuevas tecnologías y ritmos musicales vascos, por parte del grupo de danza Kukai & Logela.
El galardón que otorga el municipio vizcaíno, va por su cuarto año de andadura y recoge la inquietud que sus habitantes, en cada una de las facetas artísticas, han desarrollado, individual o colectivamente, haciendo de la cultura un sinónimo de vitalidad y convivencia. La Asociación Victoriano Crémer apostó, desde un primer momento, por la poesía como vehículo conductor de su filosofía, organizando periódicamente tertulias literarias, presentaciones de autores noveles y diferentes eventos, el último de los cuales, todo un mes dedicado a la vida y obra de Federico García Lorca, contó con la presencia del responsable de la Huerta de San Vicente de Granada
Antonio Molina posa con satisfacción, con el premio, en compañía de su nieta, aunque ha declarado que lo suyo no es recibir premios, sino trabajar, en silencio, codo a codo con una palabra en la que cree a pies juntillas, como la vida le ha enseñado, y sin duda, es un ejemplo a seguir, entre todos aquellos que, sin ambición o con ella, entablan lucha inofensiva, pero práctica y necesaria: el arte.
El evento contó con su inclusión en los apartados de información local o cultural de numerosos medios de comunicación, pero prestando una atención directa a las implicaciones políticas que tienen como denominador común: declaraciones de representantes ideológicos en uno u otro sentido, cruces de acusaciones y los habituales debates que constituyen el deporte nacional.
Fuente:
Aitor Arjol Bermejo
Aquí dejo esta pequeña nota de prensa. El resto, a partir de los puntos suspensivos, redunda en una mayor subjetividad, si cabe, por las implicaciones personales que tengo hacia un amigo al que quiero mucho, y siempre anda recordándome que la ambición no está exenta de unos valores de trabajo y sentido de la responsabilidad personal. Antonio Molina es un buen ejemplo. A buen seguro, que en vuestro entorno, tenéis seres humanos así de maravillosos. En vuestra escalera. En vuestro barrio. Igual puede ser quien os pone los dos kilos de naranjas en la balanza de la frutería. O quién os vende el pan. O el que os saluda cuando bajáis por la escalera. No es necesario irse lejos, más allá de nuestros padres o hermanos, para encontrar ejemplos en quienes reflejarnos, por alguna u otra razón. Espejos donde la vida cobra su más importante sentido: una huella; otra; otra más.
Lo que me delata son los extremos. Contestatario y muy crítico con quien no comulgo. Admirador, pero no grandilocuente, hacia quien quiero. Será porque la palabra no es un artilugio gratuito, sino que los términos deben ajustarse a la cualidad ética de las personas. Son más de cuatro años los que este hombre lleva pateándose toda la provincia, recorriendo las calles, instituciones públicas y el sector privado, en busca de soporte espacial y económico para sus ideas, que luego son un poco las de los demás, con una diferencia: él se lo cree y las ha materializado. Ese es el mayor y menos reconocido premio: el trabajo arduo, desvisto de toda especulación y tensión con el medio, en una sociedad donde la política es la bendición, la especulación el árbitro y él merito una huevonada.
Aquí está Antonio Molina con su nieta ¿no es maravilloso? Todavía tengo treinta y dos años, cerca de los siguientes, y siento envidia sana de no tener una nieta en mis brazos. Ojalá me la prestara un par de horas. En mis amigos, con su experiencia y edad, veo todavía los atisbos de nucleo familiar que nuestra generación ha rato, por la propia inercia.
No salgo en las fotos porque me tocó realizar la cobertura del acto. Eso implica escribir y fotografiar, además de no salir demasiado, pero se vino mi madre conmigo, porque las invitaciones eran para dos personas. Por ahí ululan las almas del mes, que me han despertado y engendrado el caldo de cultivo necesario para que las semillas que me traje de Latinoamérica diesen su fruto: tengo a Alfonso Roa, el escultor de la voz, el estimado colombiano que fue premiado con la mejor voz del país, en su Colombia natal; Mikel Varas, escultor nacido del autodidactismo y con numerosos premios; Yanire Sagasti, licenciada en Bellas Artes, una mecha diminuta pero con una libertad de creación insondable. Hemos acondicionado un espacio en el Centro Kukutza.
Ayer también estuve con el sencillo y humano Agustin Ibarrola. Los ojos de este escultor transmiten experiencia y rasgos de observador. La txapela le reconoce de lejos pues siempre va con ella.
May 31 I
Afirmo el viento. La sábana fría. Bilbao se tuerce gris y solemne. Aullidos de hierro. La lluvia derrama vuelos húmedos en los portales. El gorrión ocioso viene a comer el pan de mi balcón. ¿habrá migas al otro lado al sol? .... .....
I
Es cierto que vivo aquí. En el norte de mi país. Formo parte de lo que llaman "mundo occidental". Como parte del mismo, le dedican unos cuántos tópicos y características que son comunes a todo él. Estamos en tiempos de la integración europea. Donde vivo se han encarecido notablemente los precios de los alimentos básicos y carburantes, amén de otras escaladas: tipos de interés, hipotecas, precariedad laboral. Es cierto. Un panorama algo desalentador. El final del boom inmobiliario. La clase trabajadora siempre soporta sobre sus hombros las consecuencias de todo lo que nos viene encima. Aunque lo bueno siempre se lo quedan los de arriba. No sé dónde queda la responsabilidad de nuestros dirigentes políticos. Supongo que les importamos un pepino. Como siempre. No es nada nuevo. Entre el pueblo, los caminantes, los que compramos el pan en el establecimiento de la esquina o nos cambiamos el turno de trabajo, porque uno se regresa a casa y el otro empieza la jornada, reina un silencio. Pareciera que nos lavamos las manos. Pero no. Sé de buena tinta que cada familia guarda en silencio sus propios problemas. Problemas propios que son los similares de sus vecinos. Todos perseguimos algo parecido: mantener a nuestras familias; terminar de pagar la vivienda que nos cobija y tratar de ser felices con lo que nos queda a mano.
Muchos padres ven cómo sus hijos están creciendo y asisten a la escuela. Una madre está preocupada porque su hijo no le pintan bien las cosas en las clases, y algunas veces sus compañeros le hacen de menos, por sufrir lo que es común en todas la generaciones: ¿ansiedad? La ansiedad es el malestar genérico de un mundo que va demasiado deprisa. Lo malo es que observo que, en muchos de mi generación, y posteriores, empieza a abundar algo llamado "soledad", como si fuera una furgoneta que va y viene por las calles. Estamos en el doble juego de querer divertirnos, cuánto más mejor, y hacer lo que nos venga en gana, sin sopesar en las consecuencias que tenga para los demás, salvo que a nosotros mismos nos proporcione la dicha necesaria. Doble juego, porque luego, en soledad, mi vecino añora conceptos tan ligeros como la familia, o el polvo que se le levanta cuando un niño de dos años sopla sobre el mueble, en busca de su libro de cuentos preferido.
Y para la soledad, se ha inventado internet como uno de los canales de Venecia. Aquí hay góndolas, con remeros que te cantan bellas canciones en italiano, portugués, francés, mapuche, nahualth o ruso, por citar unos cuantos. Sí, góndolas malabaristas. Las redes sociales son un juguete más. El mundo evoluciona. Los barriletes, las peonzas, los trompos, el parchis y el caballo de madera son historia. Los viejos vinilos quedaron en un dudoso equilibrio. Míramos al pasado con ojos de vidrio. También consumimos personas. Las podemos pedir como en un menú de comida rápida, con patatas fritas, salsa de tomate, mostaza y ración doble de ensalada mixta. Así navegan. Se conocen. Se comen. Se masturban. Pagan la cuenta y hasta la semana que viene.
Pero eso no es todo. Anoche el loro del segundo vino a verme. No a propósito de las góndolas. Ni de la crisis económica. Ni de la crisis interna del principal partido de la oposición. No. El loro es tímido, pero no tonto. Vino con su plumaje y, como siempre, se sentó a mi lado. Dijo que ha tomado una severa decisión: se va a presentar al próximo festival de Eurivisión.
Menos mal que la soledad también es un sentimiento. También constituye la materia prima de la creación. Es como quedarse quieto, con los sentidos abiertos de par en par. Y contemplar, escuchar, oir y palpar todo tu entorno. El más próximo y el más lejano. Algo que busco a menudo. Soledad de la buena, como diría un degustador de licores fuertes, sorbiendo un Brandy del mismo nombre. Soledad para pensar. También confieso que, soledad, a veces, para ser exagerado y más cínico que el caballo de la dehesa de enfrente. No tanto como el loro del segundo, que se sabe de memoria el himno de nuestro equipo de futbol.
Después de todo, aquí, donde vivo, al otro lado, también hay sentimientos de todo tipo, y realidades múltiples. No son tan malas ni tan buenas. Son las que hay. Las que fabricamos. Las que deshacemos. Nos queda poca libertad. Cierto que pocas ganas de cambiar las malas por las buenas. Porque nos hemos acostumbrado al opio de la vida. Tal vez es la embriaguez de la resignación. Pero en cuanto abres la puerta, y preguntas, y te contestan, y se sientan contigo a tomar un café, con una sonrisa sencilla y proletaria, ninguno negará que también sostenemos una lucha en silencio. En el silencio hay mucho hartazgo. Una inmensa mayoría se atrevería a derribar a cañonazos todas esas góndolas.
Con la globalización, se ha magnificado el derecho a plasmar sentimientos por escrito, en la más completa libertad. Eso es maravilloso. Necesario. Pero tampodo debemos creernos en el derecho absoluto de la razón, por la simple cuestión de que nuestra expresión nace del corazón, y del corazón, parece que no nazca ningún error de apreciación, pues cada día que cae una hoja del calendario, lo noto en todas partes.
Tal vez es cierto que, con la llama adecuada, nuestra lucha particular ardería como la luz del antiguo faro de Alejandría. Y cambiarían muchas cosas. De momento, me salva el hambre. Estoy hambriento de conocer y percibir; de alimentarme con las proporciones gigantescas de la vida; de precipitarme en los contrastes de nuestra sociedad; de adquirir plena conciencia de las desigualdades existentes y, por ende, dar pleno valor a cada una de las pequeños acontecimientos que suceden a nuestro alrededor.
Mientras tanto, hoy llueve. La luz y las gotas de gruesa lluvia se cuelan por los portales de mi municipio. Un amasijo de pisos construidos al ritmo de los setenta, en plena vorágine de inmigración del campo a las ciudades industriales. Limando a la orografía del terreno todo su jugo. Y aquí estamos. Los gorriones juegan con las migas de pan de mi balcón. Una hiedra crece. La ropa se se está secando. Los abuelos descansan en paz. El mundo es éste. Aunque confieso que mi tierna soledad está enamorada del otro lado y eso me mantiene en vilo, en continua zozobra, vivo y sereno.
El otro lado no es más que todo aquello que no soy yo. May 24 GUGGENHEIM
GUGGENHEIM En esta cordillera de titanio | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||